El asma en los niños

Si a su hijo/a se le diagnostica asma, un alergista puede ayudarlo/a a vivir una vida activa y plena

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Resumen

El asma es una enfermedad común que afecta a 6 millones de niños en los Estados Unidos, según los Centros para el Control y la Prevención de Enfermedades. Cuando el asma no está bien controlada, es posible que los niños tengan que ir a urgencias o ser hospitalizados. Eso puede asustar tanto a los niños, quienes no suelen entender lo que está pasando, como a los padres.

La buena noticia es que usted puede ayudar a tratar el asma de su hijo para que tenga una vida sana y activa. Un alergista puede ayudarlo a elaborar un plan de acción contra el asma que le permita a su hijo hacer todo lo que otros niños sí pueden hacer, incluidos los deportes y otras actividades.

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Síntomas

El asma se manifiesta a cualquier edad y no es contagiosa. Durante un ataque de asma, los conductos que llevan el aire a los pulmones se hinchan, se comprimen y producen más mucosidad, lo que dificulta la respiración.

Los signos del asma pueden ir desde una tos que se prolonga durante días o semanas hasta una incapacidad repentina y temible de respirar de forma efectiva. Los signos más comunes son:

  • Tos, en especial por la noche.
  • Un sonido sibilante o sibilancias al respirar, en especial al exhalar.
  • Dificultad respiratoria o respiración acelerada que hace que la piel alrededor de las costillas o el cuello se retraiga.
  • Opresión en el pecho.
  • Resfriados frecuentes que se asientan en el pecho.

Es posible que su hijo presente solo uno o varios de estos síntomas. Usted puede pensar que solo se trata de un simple resfriado o incluso una bronquitis. Pero si los síntomas se repiten, debe acudir a un especialista en asma, como un alergista.

Hay muchas cosas que pueden provocar el asma, y algunos desencadenantes pueden empeorarla, como los agentes irritantes del aire (p. ej., el humo del tabaco, la contaminación atmosférica o los olores fuertes) o los alérgenos como el polen, la caspa de las mascotas, los ácaros del polvo, los cambios de clima y las infecciones de tipo viral como los resfriados. Si se evitan los factores desencadenantes dentro de lo posible, es posible disminuir los ataques de asma de su hijo.

Diagnóstico

Coméntele al pediatra de su hijo si algún miembro de su familia padece asma o alergias, ya que ambas suelen ser hereditarias. Si un miembro de la familia tiene alguna de estas, es más probable que su hijo las padezca.

El asma suele diagnosticarse mediante un examen médico y una prueba que mide el flujo de aire que entra y sale de los pulmones. Diagnosticar a los niños puede ser un reto, en especial cuando son muy pequeños. Los niños en edad preescolar o menores pueden no ser capaces de completar la prueba de flujo de aire, que requiere soplar muy fuerte en un tubo. Además, los bebés y los niños pequeños no pueden describir cómo se sienten. Por eso es de especial importancia que los padres, otros familiares y cuidadores conozcan los signos del asma.

El alergista puede realizar pruebas cutáneas o sanguíneas para ver si su hijo tiene alergias que puedan desencadenar síntomas de asma. Estas pruebas pueden realizarse a cualquier edad. Asimismo, el alergista puede recetar uno o varios medicamentos para el asma dependiendo de su gravedad.

Ningún padre quiere ver sufrir a su hijo. Si su hijo o hija tiene problemas de asma, asuma el control de la situación y consulte con un alergista de inmediato.

Tratamiento y control

Es muy importante que los niños con asma reciban un tratamiento adecuado. Un alergista puede contribuir a que su hijo logre un control a largo plazo estableciendo con usted un plan de acción. Con el tratamiento adecuado, su hijo podrá dormir toda la noche, evitar faltar a la guardería o al colegio y respirar con más facilidad. El plan de acción lo ayudará a reconocer cuándo el asma de su hijo está bajo control, cuándo hay que cambiar los medicamentos y cuándo se necesita ayuda de urgencia.

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El tratamiento de su hijo dependerá de la gravedad y la frecuencia de sus síntomas. Su alergista puede recetarle dos tipos de medicamentos:

  • De alivio rápido (aliviadores): todos los niños con asma necesitan medicamentos de alivio rápido para tratar la tos, las sibilancias y la dificultad para respirar o un ataque de asma. Su hijo debe llevar este medicamento consigo (a menudo un inhalador) en todo momento y utilizarlo a la primera señal de síntomas.
  • Preventivos (controladores): muchos niños con asma también necesitan tomar un medicamento controlador a diario para prevenir los síntomas y los ataques de asma. Quizá su hijo necesite un controlador si utiliza la medicación de alivio rápido con demasiada frecuencia o si necesita recurrir muy seguido a los corticosteroides orales, como la prednisona, para los ataques de asma.

Los medicamentos que se le pueden recetar a su hijo son los siguientes:

  • Corticoesteroides inhalados, que son el tratamiento de primera línea, son seguros y bien tolerados, y además están entre los medicamentos más eficaces para tratar el asma./li>
  • Antileucotrienos o modificadores de leucotrienos, que son medicamentos orales que pueden ayudar a prevenir los síntomas del asma./li>
  • Agonistas beta 2 inhalados de acción prolongada,, que nunca se toman solos, pero pueden ser muy útiles cuando se combinan con un corticoide inhalado.
  • Fármacos biológicos, que tratan el asma no controlada y grave cuando otros medicamentos preventivos no funcionan. En la actualidad, hay cuatro fármacos biológicos que cuentan con la aprobación de la Administración de Alimentos y Medicamentos (FDA, por sus siglas en inglés) para el tratamiento del asma en niños: dupilumab, mepolizumab y omalizumab (a partir de los 6 años) y benralizumab (a partir de los 12 años). El alergista de su hijo le indicará que se realice análisis de sangre para determinar qué fármaco biológico es el más eficaz para él. Dependiendo del fármaco recomendado, su hijo recibirá una inyección del medicamento bajo la piel con una frecuencia de hasta dos semanas.

Los niños suelen tomar medicamentos de alivio y de control utilizando un inhalador con espaciador, el cual facilita su uso. Otra opción es un nebulizador, una máquina que incluye tubos y una máscara para ayudar a administrar los medicamentos. El alergista, la enfermera o el farmacéutico pueden enseñarles a usted y a su hijo a utilizar ambas opciones, para que puedan determinar cuál es la más adecuada.

Los medicamentos para el asma son muy seguros y eficaces cuando se utilizan según las indicaciones. Algunos estudios han sugerido que el uso continuado de medicamentos de control a largo plazo puede ralentizar ligeramente el crecimiento de los niños, pero es vital para su salud tratar los síntomas de asma.

Los niños con asma deben vacunarse contra la gripe cada otoño. Aunque la versión inyectada de la vacuna contiene una cantidad muy pequeña de proteína de huevo, es segura para los niños que tienen alergia al huevo.

Asegúrese de que el profesor de su hijo y el resto del personal de la escuela conozcan su plan de acción contra el asma y sepan qué hacer si sufre un ataque de asma. La escuela debe contar con políticas para garantizar que su hijo pueda disponer de sus medicamentos para el asma en caso de que los necesite. El personal de la escuela puede mantener un suministro de ciertos medicamentos para el asma en la oficina de la enfermera. Involucre en el plan a los entrenadores y a otros adultos a cargo del niño. Hable con su hijo sobre el plan de acción contra el asma en la escuela y otros lugares donde el niño pase tiempo sin usted. Enséñele a su hijo lo que debe hacer en caso de tener una crisis asmática, encontrarse cerca de alérgenos u otros desencadenantes o que se olvide de su medicamento. Trabajar con los cuidadores de su hijo y seguir el plan de acción garantiza que usted y su hijo puedan controlar su asma y que de este modo pueda hacer todo lo que los demás niños hacen. Para obtener más información sobre el tratamiento del asma de su hijo, visite a un alergista.